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¿Qué debes saber sobre radioterapia y salud bucal?

Alrededor del 50% de pacientes con cáncer de cabeza y cuello son tratados mediante radioterapia, un tratamiento que puede tener un efecto especialmente perjudicial en la salud de tu boca.

- 03 SEP 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

La radioterapia se basa en el empleo de radiaciones ionizantes que producen la muerte celular por diversos mecanismos. La respuesta de los tejidos depende de factores como la localización y la oxigenación del tumor, su sensibilidad a las radiaciones y el tiempo total de administración. Se ha convertido en un tratamiento habitual para hacer frente a distintos tipos de enfermedades oncológicas. Las irradiaciones suelen administrarse en las mismas dosis a diario, para que su efecto llegue al mayor número de células cancerígenas posibles y favorecer la tolerancia por parte del resto de tejidos. Su unidad de medición son los gray (Gy); los pacientes tratados con fines curativos reciben dosis entre 50 y 70 Gy de manera fraccionada.

Repercusiones en la boca

La radioterapia de cabeza y cuello puede ocasionar varias complicaciones agudas o crónicas en la cavidad oral, entre ellas: mucositis, alteraciones del sentido del gusto, disminución del flujo salival o sequedad de boca, aumento de la incidencia de caries, trismo1, infecciones orales, alteraciones del desarrollo dental en niños o la aparición a nivel tardío de osteorradionecrosis

Se recomienda seguir dieta blanda evitando alimentos irritantes y mantener una buena hidratación

La mucositis

Es una reacción inflamatoria de la mucosa oral y orofaríngea. Es, sin duda, el efecto secundario más frecuente en pacientes sometidos a este tratamiento, con una incidencia del 80%. Aparece a los 8-15 días del inicio de la radioterapia, es reversible y suele desaparecer a los 15-21 días de terminar el tratamiento. Clínicamente se observa enrojecimiento, atrofia y ulceración de la mucosa, es muy dolorosa y puede causar dificultar al hablar o tragar. Tratamiento: se recomienda enjuague de agua con sal y bicarbonato. También se pueden utilizar en forma de gel o colutorio: amifostina, sucralfato, Clorhexidina, povidona yodada, aloe vera, ácido hialurónico, bencidamida, lidocaína tópica o analgésicos sistémicos. Evitar el tabaco y alcohol Se recomienda seguir dieta blanda evitando alimentos irritantes (picantes, ácidos, crujientes o duros) y mantener la hidratación, evitando bebidas calientes (el frío aporta una importante sensación de alivio).