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Riesgos y dificultades en implantes dentales osteointegrados

Un implante está sometido a una serie de factores que hacen que no todos consigan anclarse al hueso. Conoce las dificultades que pueden aparecer.

- 03 SEP 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

Al realizar la colocación de un implante, se labra un lecho en el hueso del tamaño del mismo y se dispone un tornillo cuyo material (generalmente titanio y/o zirconio) permite que, tras un periodo de cicatrización, el organismo sea capaz de formar hueso a su alrededor, englobando el implante en nuestro maxilar.

Un implante no puede ser rechazado, ya que los materiales de los que se compone no pueden crear un fenómeno de alergia o intolerancia en el organismo, porque son considerados  hipoalergénicos. Sin embargo, un implante está sometido a una serie de factores que hacen que no todos consigan anclarse al hueso, existiendo una tasa de éxito de esta osteointegración que varía sustancialmente.

Esta falta de osteointegración o fracaso temprano, que oscila entre el 1 y 8%, puede deberse a una curación inadecuada, la contaminación del implante durante el momento de colocación, lecho óseo de calidad insuficiente o la aplicación de fuerzas excesivas sobre el mismo antes que esté cicatrizado. Son múltiples los factores que pueden afectar a la capacidad del organismo para integrar el implante.

Una vez conseguida la osteointegración del implante, hay que evitar otros riesgos, como la aparición de enfermedades periimplantarias

Con todo, la implantología actual, realizada de forma correcta, siguiendo unos protocolos quirúrgicos sensatos y seleccionando de forma adecuada aquellos pacientes que pueden ser portadores de implantes, permite asegurar que los implantes sean una alternativa exitosa al reemplazo de los dientes cuyo futuro no sea garantizable.

Sin embargo, una vez pasada la etapa de osteointegración del implante (cuando este ya está anclado al hueso), empieza el verdadero reto para el paciente, que es mantener sus implantes en un correcto estado de salud que permita que se mantengan durante muchos años en boca.

Enfermedades periimplantarias

Una vez conseguida la osteointegración del implante, hay que evitar otros riesgos, como la aparición de enfermedades periimplantarias, que es el conjunto de procesos inflamatorios que tienen lugar en los tejidos que rodean el diente. Cuando la presencia de inflamación alrededor del implante se limita a la mucosa alveolar y no hay signos de pérdida ósea, decimos que hay una mucositis. Esta es una lesión reversible provocada por el acúmulo de placa bacteriana alrededor del implante, generando un aumento en la profundidad del surco a su alrededor y sangrado. Cuando este proceso se mantiene en el tiempo puede conducir a la pérdida de hueso alrededor del implante, en cuyo caso nos encontraremos ante una periimplantitis.