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Tratamiento quirúrgico de la periimplantitis: principales enfoques

Dado de que en muchas ocasiones no es posible acabar con la periimplantitis solo con medidas no quirúrgicas, puede ser necesario iniciar una fase de tratamiento más avanzada.

- 03 SEP 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

Uno de los signos más importantes para el diagnóstico de enfermedades periimplantarias es la presencia de sangrado al cepillado. Sin embargo, es infrecuente que la periimplantitis se resuelva con este enfoque no quirúrgico, independientemente del tipo de terapia empleada (mecánica, química o fotodinámica), y la adición de colutorios antimicrobianos e incluso antibióticos vía oral. Por ello, suele requerirse una segunda etapa “quirúrgica” en el tratamiento de la periimplantitis.

Con este abordaje se expone la superficie del implante y su soporte óseo, con el objetivo de eliminar la placa bacteriana, intentar descontaminar la superficie afectada y favorecer una situación posterior que facilite la higiene oral por parte del paciente y del odontólogo durante las visitas.

Es habitual que el tratamiento de la periimplantitis incluya un abordaje quirúrgico

Una vez realizada esta intervención es necesario extremar las medidas
de higiene, así como someterse a la limpieza profesional de los implantes más a menudo que si no hubiéramos padecido esta afectación (máximo cada 5-6 meses).

A pesar de todas estas estrategias que se han ideado e investigado para
el manejo de la periimplantitis, en muchas de las personas afectadas, y tras realizar ambas fases para su tratamiento, la enfermedad no se detiene. Por tanto, sin duda, el mejor tratamiento es la prevención, que evitará el inicio de estas enfermedades.

Presentar o haber tenido periodontitis aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades periimplantarias.

Dada la circunstancia de que en muchas ocasiones no es posible acabar con la periimplantitis sólo con medidas no quirúrgicas, puede ser necesario iniciar una fase de tratamiento más avanzada. En general, las estrategias de esta segunda fase son de tres tipos:

– ENFOQUE REGENERATIVO: se introduce hueso artificial en el defecto óseo generado por la enfermedad, previa limpieza de la superficie periimplantaria, y se cubre con una membrana. Este tratamiento no siempre se puede hacer, ya que se requiere que la forma del hueso perdido sea capar de contener el material de regeneración dentro del defecto.

– COLGAJO DE REPOSICIÓN APICAL, con el objetivo de desplazar los tejidos blandos hacia el hueso, de manera que se “deje
al aire” la mayor cantidad de implante posible, para que tanto el paciente como el profesional puedan limpiarlo con mayor facilidad.

Este tipo de enfoque suele emplearse más en los sectores posteriores (área de molares), ya que su utilización conlleva la visibilidad del metal del implante, lo cual resulta antiestético.

En ocasiones, este tratamiento se combina con la llamada “implantoplastia” o pulido de las espiras expuestas del implante, un método para lograr su descontaminación.

– CIRUGÍA DE ACCESO: con esta intervención se pretende acceder a la superficie afectada del implante, pero preservando al máximo los tejidos blandos circundantes. Este enfoque se emplea en mayor medida en los sectores estéticos de la boca.

Como mensaje final, Leticia Caneiro, profesora colaboradora del Máster de Periodoncia de la Universidad de Santiago de Compostela, aclara que “el mejor tratamiento de las enfermedades periimplantarias es la prevención; un correcto cepillado y visitar al dentista con frecuencia reduce la aparición de estas enfermedades”. Si quieres saber más sobre las enfermedades periimplantarias en España, te aconsejamos que leas este informe.