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¿Cómo se tratan las aftas o úlceras bucales?

Las aftas son una forma común de úlceras bucales. Aunque en la mayoría de los casos no se puede determinar la causa, existe cierta predisposición genética.

- 03 SEP 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

Existen algunas condiciones sistémicas que producen úlceras similares a las aftas y que pueden confundirse con estas, como ciertas infecciones virales (herpes simple o herpes zoster), lupus, enfermedad de Behçet, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa y neutropenia cíclica o incluso el cáncer oral; por lo que es necesario acudir al especialista para descartar estas dolencias.

Los tratamientos deben ser individualizados, ya que no hay un tratamiento farmacológico curativo definitivo

En aquellos casos en los que las aftas tengan un tamaño grande, aparezcan de manera recurrente, tarden más de 2-3 semanas en cicatrizar, con fiebre o algún síntoma sistémico, es recomendable acudir al dentista para una valoración y diagnóstico diferencial con otras patologías.

¿Cómo se tratan?

Los tratamientos deben ser individualizados, ya que no hay un tratamiento farmacológico curativo definitivo.

Hay varias modalidades terapéuticas que han demostrado ser efectivas para disminuir el dolor y la inflamación y, al mismo tiempo, aumentar la tasa de reepitelización de las lesiones.

Es recomendable hacer un manejo terapéutico gradual

Estos tratamientos, además de estar enfocados en acelerar el proceso de cicatrización de la lesión, también se centran en prevenir su recurrencia. Su curación completa suele producirse a los 7-10 días después de su aparición, sin dejar cicatrices. Aunque en ocasiones pueden tardar un poco más, si la lesión está asociada a una zona de contacto o roce continuo. Es recomendable hacer un manejo terapéutico gradual, establecer expectativas apropiadas para el paciente e investigar las posibles causas subyacentes. Es razonable comenzar el tratamiento con medicación tópica y avanzar a la medicación sistémica, en caso de que sea preciso, con el objetivo de disminuir la tasa de recurrencia y la gravedad de los brotes. En una segunda fase del tratamiento, es necesario evaluar y controlar, en caso de que se considere necesario, si existe algún tipo de déficit nutricional o hematológico; así como analizar posibles reacciones alérgicas a productos químicos (laurilsulfato sódico en dentífricos o medicamentos como flurbiprofeno) o a alimentos.