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El melanoma: ¿también en la encía?

El melanoma es un tumor maligno que produce melanina en la capa basal del epitelio, pero no solo afecta a la piel, sino que puede incidir también en las mucosas de todo el cuerpo.

- 03 SEP 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

Cuando empieza el calor y aumentan las horas de exposición a los rayos del sol, se acumulan los consejos sobre protección solar para evitar el cáncer de piel, sobre todo el tan temido melanoma.

El melanoma es un tumor maligno que produce melanina en la capa basal del epitelio, pero no solo afecta a la piel, sino que puede incidir también en las mucosas de todo el cuerpo. Debido a su crecimiento indoloro, son muy importantes las revisiones para poder realizar un diagnóstico lo más precoz posible. El pronóstico del melanoma que afecta de manera primaria a mucosas suele ser incluso más mortal que el melanona que aparece inicialmente en la piel.

Dentro de la cavidad oral, el melanoma se presenta en el 80% de los casos en la encía y el paladar

Las mucosas que más se ven afectadas son la conjuntiva, el seno maxilar, la mucosa oral, la faringe, la laringe y el tracto superior del esófago. Dentro de la cavidad oral, el melanoma se presenta en el 80% de los casos en la encía y el paladar. En las fases iniciales, la apariencia es como de un parche pigmentado, con alteración del color y la textura de la mucosa, pero sin otro tipo de sintomatología. Rápidamente se extiende, en forma de metástasis, en ganglios linfáticos, pulmones e hígado.

Sin embargo, un diagnóstico precoz, con biopsia extensa, junto con el tratamiento adecuado mediante radioterapia, quimioterapia o inmunoterapia, puede mejorar el pronóstico de este tumor, conocido por dermatólogos y oncólogos como el cáncer más impredecible. Los melanomas primarios intraorales, a pesar de ser poco frecuentes, difieren de los cutáneos en su comportamiento y pronóstico. Por eso, es fundamental un diagnóstico precoz que los diferencie de otras lesiones pigmentadas en la mucosa oral, sobre todo si aparecen en zonas de alto riesgo, como son la encía y el paladar.