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Prevenir la resistencia antibiótica desde la consulta dental

“En Odontología está incrementándose el uso de antibióticos: se debe hacer un uso prudente y racional de los antibióticos sistémicos”, asegura el Dr. David Herrera Codirector del Grupo de Investigación ETEP (Etiología y Terapéutica de las Enfermedades Periodontales), de la Universidad Complutense de Madrid.

- 03 SEP 2020 | PACO ROMERO

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Para prevenir la propagación de las resistencias a los antibióticos, según la OMS, la población general debería:

  1. Usar solo antibióticos cuando un profesional de la salud certificado se los recete.
  2. Siempre tome el antibiótico durante el tiempo prescrito, aunque se sienta mejor.
  3. Nunca use los antibióticos que le sobraron.
  4. Nunca comparta antibióticos con los demás.
  5. Prevenga las infecciones lavándose con frecuencia las manos, tapándose la boca al estornudar, con higiene alimentaria, evitando el contacto con personas enfermas y manteniendo sus vacunas  al día.

Se estima que los dentistas prescriben aproximadamente un 10% de los antibióticos

Dentro de un plan de acción global frente a las resistencias antimicrobianas, resulta fundamental realizar campañas informativas a médicos y pacientes, reforzar la vigilancia e investigación (con el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas), modificar el comportamiento actual al utilizar antibióticos, y adoptar medidas destinadas a reducir la incidencia y la propagación infecciones.

Un problema a nivel dental

Se estima que los dentistas prescriben aproximadamente un 10% de los antibióticos, de ahí que su papel resulta esencial para prevenir y controlar la resistencia antibiótica. Según aconseja la OMS, los dentistas deben preguntarse si aplican siempre los protocolos de prevención y tratamiento de las infecciones, si dispensan antibióticos solo cuando se necesitan y de acuerdo con las directrices vigentes, si enseñan a los pacientes como tomarlos correctamente, y les explican qué es la resistencia y cuáles son los riesgos que conlleva el uso excesivo de estos fármacos; además, deben preguntar a los pacientes si están tomando o han tomado antibióticos, y tienen que explicarles medidas básicas para prevenir las infecciones.

El odontólogo no debe prescribir antibióticos como sustituto de un tratamiento dental correcto

Como recomendación principal, el odontólogo no debe prescribir antibióticos como sustituto de un tratamiento dental correcto y nunca solos, es decir, se tiene que diagnosticar la causa de la infección, decidir tratamiento dental mas apropiado en ese caso y valorar la necesidad de prescribir antibióticos.

En aproximadamente un 90% de las prescripciones antibióticas que realiza el odontólogo se emplean fármacos tales como la amoxicilina, el metronidazol y la amoxicilina + ácido clavulánico. En un 5.6% de las prescripciones se opta por una combinación de antibióticos (la más frecuente, amoxicilina + metronidazol).

Con todo, se recuerda que el método más eficaz para prevenir el desarrollo resistencias es el uso de antibióticos solo en aquellos casos que sean imprescindibles, a dosis adecuadas y durante la mínima duración posible para asegurar la eliminación del patógeno implicado en infección. Un estudio clásico (de Pallasch TJ y cols), que evaluaba la resistencia antibiótica y su impacto en la comunidad dental, detallaba los principales malos usos que se hacen de la antibioticoterapia en la consulta odontológica. Entre otros casos, se emplea erróneamente este recurso en la prevención de infección postquirúrgica de aparición improbable, como analgésico en endodoncia como analgésico, en sustitución del tratamiento mecánico, en vez de incisión y drenaje, en el tratamiento de la periodontitis crónica, cuando se administra para prevenir juicios por negligencia o cuando se prescriben en situaciones, dosis y duración inapropiadas.