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Cuando la salud cardiovascular encontró a la salud periodontal, y viceversa

Cardiólogos y odontólogos se dan la mano para luchar, unidos, en la prevención de la enfermedad cardiovascular y periodontal. Las crecientes evidencias que relacionan las enfermedades de las encías con las enfermedades del corazón invitan a cambiar los hábitos de vida, así como a replantear las estrategias de prevención y tratamiento en pacientes cardiovasculares y también en personas con enfermedad periodontal. 

- 07 OCT 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

“Si las encías están sanas, se reduce el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular”, afirma Adrián Guerrero, periodoncista y expresidente de SEPA. Tal y como explica, “los hábitos de vida saludables, recomendados por los cardiólogos, tienen un impacto positivo sobre el control de las patologías de la boca. Al mismo tiempo, una óptima salud oral es buena para el corazón. Además, los hábitos de vida saludables recomendados por los cardiólogos tienen un impacto positivo sobre la salud oral, de forma que todo está relacionado”

Fruto de la labor desempeñada por el Grupo de Trabajo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), con la colaboración de DENTAID, surgió el primer documento de consenso en este ámbito, con consejos prácticos para la población, así como para los propios odontólogos y cardiólogos. Los responsables de este informe son los doctores Juan José Gómez Doblas y Gonzalo Barón (por parte de la SEC) y Blas Noguerol, Adrián Guerrero y David Herrera (por parte de SEPA), que no sólo recalcan que la enfermedad periodontal es un factor de riesgo cardiovascular sino que, además, destacan la necesidad de que cardiólogos y odontólogos colaboren de forma activa y conjunta. 

Si las encías están sanas, se reduce el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular

“El objetivo es aportar recomendaciones de prevención para cardiólogos, médicos de Atención Primaria y dentistas que permitan ayudar a la prevención conjunta de las enfermedades cardiovasculares y de las enfermedades periodontales, en base a la evidencia científica disponible”, indica el Dr. Blas Noguerol, Máster en Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid y expresidente de SEPA.

Un documento pionero

“Es la primera vez en que cardiólogos y periodoncistas se sientan para consensuar recomendaciones que se puedan aplicar al manejo clínico de nuestros pacientes”, destaca el Dr. Adrián Guerrero, quien señala como “imprescindible” que ambas especialidades trabajen unidas para trasladar esta información tanto a la profesión médica y odontológica como a la población general.

Este informe, como reconoce el Dr. Gonzalo Barón, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), “aporta un gran valor y es innovador”, ya que “hasta ahora en España no se había hecho nada parecido, a pesar de la evidencia existente”. Además, “sienta las bases de una colaboración estrecha entre profesionales sanitarios aparentemente muy alejados en su ámbito de conocimiento, como son los cardiólogos y los odontólogos”, según añade Juan José Gómez Doblas, presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología. 

Los organismos científicos y profesionales reconocen ya el impacto de la relación entre enfermedades periodontales y algunas enfermedades cardiovasculares

Ambos grupos de profesionales atienden al mismo paciente desde patologías distintas, pero claramente relacionadas. Por eso, aclara el Dr. Gómez Doblas, “es básico que el mensaje que cale en la población sana en riesgo o ya enferma sea un mensaje claro, único y directo y enfocado hacia la prevención de ambas enfermedades. El mismo mensaje repetido desde campos muy distintos le aporta más veracidad y convencimiento para conseguir mejorar los estilos de vida de la población atendida”.

Para el periodoncista Blas Noguerol, “este documento defiende la necesidad de que tanto cardiólogos como periodoncistas pasen de la mera concienciación a ser agentes activos de promoción de salud de forma cruzada”. Por eso, explica el Dr. Gonzalo Barón, “que se difunda este documento en las consultas, sobre todo de Odontología, ayuda a incrementar el conocimiento de la prevención de las enfermedades cardiovasculares en esta población”.

Cardiólogos, atentos a la salud bucodental; dentistas, vigilen las enfermedades cardiovasculares

Los organismos científicos y profesionales reconocen ya el impacto de la relación entre enfermedades periodontales y algunas enfermedades cardiovasculares, insistiendo en la necesidad de emprender actuaciones para la prevención de ambas patologías. Así, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) reconoce a la enfermedad periodontal como factor de riesgo cardiovascular y, por su parte, la Federación Europea de Periodoncia (EFP) ha divulgado un manifiesto en que se subraya que “los médicos deben ser conscientes de que la periodontitis es un factor de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular aterosclerótica y deben aconsejar a los pacientes sobre el riesgo de la inflamación periodontal para la salud general, así como para la salud oral”.

En este informe se demanda que los cardiólogos informen a los pacientes de esta relación entre el sistema cardiovascular y la salud de la boca, así como de los cuidados que deben seguirse; por su parte, se exige a los dentistas que valoren entre sus pacientes a aquellos que puedan tener un riesgo cardiovascular mayor, les identifiquen y recomienden unas medidas básicas.

Se ha identificado una bacteria que podría evidenciar la estrecha vinculación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiaca

Según aconseja el Dr. Adrián Guerrero, “los cardiólogos deben valorar la periodontitis como un factor de riesgo cardiovascular más, teniéndolo en cuenta en su manejo integral del paciente y derivándolo a un periodoncista para que trate este problema”. De la misma manera, “los periodoncistas deben tener especiales precauciones a la hora de tratar a un paciente con problemas cardiovasculares y pueden ser de gran ayuda para prevenir o detectar precozmente trastornos relacionados con la esfera cardiovascular”.

Evidencias sólidas


De lo que ya no cabe duda es que hay una relación clara entre enfermedad periodontal y cardiovascular, como han demostrado múltiples estudios observacionales. “Existen datos contrastados de relación causal entre ambas patologías, de la influencia que tienen en la enfermedad periodontal y en la cardiovascular los mismos factores de riesgo (obesidad, tabaco, síndrome metabólico), así como de la mejoría de ambas con el control de la otra patología”, destaca el Dr. Gonzalo Barón.

Los pacientes con encías enfermas tienen un riesgo superior de padecer un trastorno cardiovascular pero, en cambio, el tratamiento periodontal podría ayudar a reducir ese riesgo. Sin duda, afirma el Dr. Gómez Doblas, “el control de la enfermedad periodontal supone un beneficio en el control de la inflamación sistémica, que se relaciona con eventos cardiovasculares agudos de alto impacto”.

Cardiólogos y odontólogos atribuyen, en gran parte, esta estrecha vinculación entre corazón y boca a la gran cantidad de bacterias que se sitúan bajo la encía y que pueden pasar a la sangre y afectar a otras zonas del organismo, además de aumentar el nivel de inflamación de todo el cuerpo.

Un estudio, publicado en “Infection and Immunity”, ha identificado una bacteria que podría evidenciar la estrecha vinculación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiaca. El grupo del profesor Torbjörn Bengtsson, de la Universidad de Onebro en Suecia, ha aclarado la microbiología subyacente que vincula la enfermedad de las encías y la enfermedad cardíaca mediante la identificación del efecto de una bacteria: el Porphyromonas gingivalis es un patógeno bien caracterizado como responsable del desarrollo de la periodontitis y que ahora se sabe que también altera la expresión de los genes que codifican proteínas que aumentan la inflamación y la aterosclerosis en las arterias coronarias (los vasos que suministran sangre al corazón). 

En este estudio se ha evidenciado que cuando se inyecta P. gingivalis en las células del músculo liso se segregan enzimas llamadas gingipains, que alteran la relación entre la angiopoyetina 1 y angiopoyetina 2 en células musculares lisas aórticas humanas, causando un aumento de la inflamación que podría estar en el origen y desarrollo de aterosclerosis. Según los propios autores, esto abre la posibilidad de identificar en un futuro próximo biomarcadores que puedan servir para diagnosticar y tratar precozmente enfermedades periodontales y cardiovasculares. Para acceder al informe, aquí