CONSEJOS

La interrupción del tratamiento odontológico puede perjudicar gravemente la salud

En los últimos meses, muchos pacientes odontológicos en todo el mundo han interrumpido bruscamente sus tratamientos a causa de la pandemia de covid-19 (SARS-CoV-2). Los profesionales de la salud bucodental han aplicado los nuevos protocolos y recomendaciones para posponer los tratamientos no urgentes, lo que ha causado retrasos significativos en los tratamientos odontológicos.

- 14 OCT 2020 | REDACCIÓN

Archivo Cuida tus encías.

Para servir de guía al sector odontológico de manera efectiva durante la crisis de la covid-19, la Federación Europea de Periodoncia (EFP, por sus siglas en inglés) ha desarrollado una serie de recomendaciones basadas en evidencia científica, entre ellas un protocolo de seguridad para clínicas dentales que se debe aplicar en la atención odontológica a los pacientes antes, durante y después de su llegada al consultorio.

Al no acudir al dentista, muchas personas pueden poner su salud general e incluso sus vidas en peligro, ya que una mala salud bucodental está asociada a diabetes, problemas cardiovasculares, demencia y otras enfermedadesgraves

Medidas similares han sido propuestas y adoptadas en todo el mundo por otras organizaciones odontológicas nacionales e internacionales, y tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Centro de Control de Enfermedades (CDC) señalan que no se han detectado casos de contagio de COVID-19 por transmisión en clínicas dentales.

La salud bucodental es un componente esencial de nuestra salud general y nuestro bienestar, y todos necesitamos cuidar de nuestros dientes y encías para una mejor calidad de vida”, recuerda la profesora Nicola West, secretaria general de la EFP. “Las características únicas de la profesión odontológica siempre han garantizado un control del riesgo de contagio”, subraya el profesor Filippo Graziani, expresidente de la EFP y jefe de su comité de proyectos europeos: “El número global de profesionales odontológicos que se han contagiado de COVID-19 resulta claramente inferior si se compara con la población en general, incluso en la fase inicial de la pandemia. Eso refuerza el concepto de que el control de la transmisión cruzada de infecciones es de primordial importancia para nosotros, como dentistas, y uno de los pilares de nuestro trabajo”.

La EFP recomienda que pacientes y profesionales de la odontología sigan los protocolos de seguridad contra el coronavirus para evitar cualquier riesgo de contagio en las clínicas dentales

El sector de la odontología está bien preparado para prevenir cualquier riesgo de contagio relacionado con la pandemia, ya que la profesión está tomando medidas eficaces para mantener seguros tanto a pacientes como a profesionales. Es importante recordar que desatender la salud bucodental, aunque sea por un período limitado, conlleva consecuencias y puede tener un impacto negativo en la salud general de los pacientes, porque las enfermedades bucodentales y periodontales están relacionadas con enfermedades crónicas graves. La evidencia científica demuestra que una salud bucodental deficiente puede estar asociada a diabetes, problemas cardiovasculares, demencia y otras enfermedades crónicas graves.

“Tanto dentistas como periodoncistas siempre han estado obligados a seguir protocolos de protección efectivos para prevenir el riesgo de contagio de sus pacientes”, añade Filippo Graziani: “La EFP está ayudando a los profesionales odontológicos a tratar a pacientes de manera segura, gracias a protocolos de seguridad claros y, por tanto, están preparados para tratar los pacientes de forma segura”. Con el objetivo de concienciar a la población de la importancia de seguir los protocolos de seguridad en las clínicas dentales y de cuidar la salud bucodental y de las encías en todo momento, la EFP ha lanzado una campaña en redes sociales llamada “Vuelta al sentido común”. Todos los profesionales dentales y pacientes están invitados a visitar las recomendaciones anti-coronavirus de la EFP, a compartirlas con sus colegas y amigos, y a no interrumpir ni posponer los tratamientos bucodentales, siempre que se mantenga un estricto respeto al protocolo de seguridad adecuado, como el sugerido por la EFP u otras organizaciones odontológicas y sanitarias, así como las recomendaciones de las autoridades locales y nacionales.