LA OPINIÓN DEL EXPERTO

«La halitosis es todavía considerado como un tema tabú en nuestro medio»

La halitosis se define como conjunto de olores desagradables u ofensivos que emanan de la cavidad bucal, independientemente de cuál sea su origen. La periodoncista Silvia Roldán es una de las expertas españolas más importantes en lo que respecta a este trastorno, quien responde a algunas de la principales dudas y controversias que plantea.

28 Oct 2021

¿Hasta qué punto es frecuente este trastorno en nuestro país?

Hasta el momento no se han realizado estudios de prevalencia en España, pero se estima que alrededor de un 30% de la población adulta padece o ha padecido halitosis en alguna ocasión.

¿Puede considerarse una enfermedad o es más bien un síntoma?

La halitosis es un síntoma que se asocia a procesos fisiológicos si aparece de manera puntual como sería el mal aliento matinal; si se vuelve un problema crónico, es porque se asocia con procesos patológicos, como las enfermedades periodontales o, menos frecuentemente, a problemas otorrinolaringológicos u otros desórdenes sistémicos.

“Se estima que alrededor de un 30% de la población adulta padece o ha padecido halitosis en alguna ocasión”

¿Cree que se ha elevado los casos de halitosis en este tiempo de pandemia?¿Tiene alguna base científica la creencia actual, bastante extendida entre la población general, que el uso continuado de mascarillas puede provocar halitosis?

Estas preguntas son difíciles de responder. Aunque no hemos notado un incremento en el número de consultas, si que es verdad que hay varios condicionantes y planteamientos a tener en cuenta.

Por un lado, es posible que el hecho de usar mascarillas haya hecho que muchas personas se hagan más conscientes de la calidad de su propio aliento, lo que no quiere decir que el problema si ya existía haya empeorado.

 Por otra parte, también tendríamos que tener en cuenta que en el contexto actual (uso continuo de mascarillas, distanciamiento social, trabajo remoto, menor interacción social,…) es posible que las personas que sufren de mal aliento crónico estén menos dispuestos a ir al dentista y consultar sobre problemas de halitosis, ya que al interaccionar con menos personas en su vida diaria también potencialmente menos personas pueden oler su aliento.

Además, han surgido dos nuevos conceptos, el llamado «aliento de mascarilla» (breath mask, en inglés) y la “boca de mascarilla” (mouth mask, en inglés) asociados al uso continuado de las mismas.

“El hecho de usar mascarillas ha hecho que muchas personas sean más conscientes de la calidad de su propio aliento”

¿Qué se entiende por “aliento de mascarilla”?

El “aliento de mascarilla” se produce cuando se usa mascarilla, y especialmente cuando se respira por la boca; entonces, la saliva y las bacterias provenientes de la boca quedan atrapadas en el material de la parte interior de las mascarillas. Cuando las gotas se secan, impregnan el olor en el interior de la mascarilla y este puede ser percibido más fácilmente por el usuario de la mascarilla.

Esto ocurre, sobre todo, si se usan un tipo de mascarillas muy ajustadas y restrictivas (con más capacidad de filtrado, como las FFP2), ya que al entrar menos aire a través de ellas pueden hacer que respiremos más por la boca en un intento de que nos entre más aire; esto lleva a que se nos reseque más la boca. Una boca más seca, especialmente si no nos hidratamos adecuadamente, puede contribuir a que el mal aliento se haga más perceptible. Esta percepción se agrava aún más si, además, se fuma o se consumen bebidas diuréticas, como el café o el alcohol, que por sí mismas producen sequedad en las mucosas bucales.

“La ‘boca de mascarilla’ alude a cómo está afectando la pandemia a la salud bucodental de la población en general, y a la halitosis en particular”

Tampoco conocía el concepto de “boca de mascarilla”, ¿en qué consiste?

La “boca de mascarilla” alude a cómo está afectando la pandemia a la salud bucodental de la población en general, y a la halitosis en particular. A los profesionales de la Odontología nos surgen varias cuestiones en el contexto actual: ¿respirar por la boca o usar mascarilla está empeorando la condición de las encías y los dientes? ¿hay más inflamación de las encías y más caries? ¿cuál es el papel del estrés y los confinamientos sobre la salud bucodental? ¿la gente está consumiendo más carbohidratos y está apretando más los dientes como consecuencia del estrés? ¿al estar más tiempo en casa y al reducirse el número de interacciones sociales, la población se cepilla menos y cuida menos su higiene bucal y su boca? En fin, se trata de una realidad muy compleja y difícil de afrontar.

“La aparición de halitosis se debe principalmente a la presencia de compuestos sulfurados volátiles (CSV) en el aire expelido por la cavidad bucal”

¿Cuáles son los principales factores que explican la aparición de este trastorno? 

La aparición de halitosis se debe principalmente a la presencia de compuestos sulfurados volátiles (CSV) en el aire expelido por la cavidad bucal. El mecanismo de producción de los CSV está directamente asociado con el metabolismo proteico de bacterias anaerobias presentes en diferentes localizaciones de la cavidad bucal.

Los sustratos son aminoácidos que contienen sulfuro que se encuentran libres en la saliva o que se producen como resultado de la proteólisis de sustratos proteicos aportados por la descamación de los epitelios orales, mucosidades faríngeas y leucocitos que se difunden en localizaciones con cierto grado de inflamación, células hemáticas y, en menor medida, nutrientes aportados por la dieta. Por lo tanto, en la halitosis intervienen las bacterias, que en su metabolismo procesan una serie de sustratos proteicos, con cuyos aminoácidos se producen los compuestos volátiles sulfurados que generan el mal olor al volatilizarse. 

“Aproximadamente, en el 90% de los casos de halitosis genuina (que se puede percibir) el origen del mal olor está en la boca”

¿De dónde procede? ¿Boca, estómago…? 

Aproximadamente, en el 90% de los casos de halitosis genuina (que se puede percibir) el origen del mal olor está en la boca, principalmente asociado a la presencia de cubrimiento lingual y patología de las encías (gingivitis y/o periodontitis); por eso, el papel de los odontólogos y periodoncistas es clave en el control y tratamiento de estos pacientes. El otro 10% de casos suelen asociarse en su gran mayoría con problemas otorrinolaringológicos, y solamente un mínimo porcentaje de casos se deben a otras patologías sistémicas.

“El papel de los odontólogos y periodoncistas es clave en el control y tratamiento de estos pacientes”

Habla de halitosis genuina, ¿es que hay algún tipo de halitosis que no sea verdadera?

En un mínimo porcentaje de casos existe un componente psicológico que hace que, aunque no podamos percibir mal olor bucal, el paciente cree de manera persistente que tiene halitosis. En este caso estaríamos ante un paciente con una halitosis “imaginaria” o halitofobia, y la responsabilidad de su tratamiento recaerá en un profesional de la psicología y/o la psiquiatría.

“Hay un porcentaje mínimo de pacientes que presentan una halitosis ‘imaginaria’ o halitofobia”

¿Cuáles son las principales complicaciones asociadas a la halitosis, aparte de su rechazo social?

La halitosis en sí misma no es una patología, pero las condiciones que la causan si pueden tener complicaciones. Es el caso de la gingivitis y/o periodontitis, que en sí mismas son un problema de salud que debe ser tratado para evitar sus consecuencias tanto en la boca como en el resto del organismo. 

¿A qué población afecta más y por qué?

Aunque no hay datos precisos sobre la distribución de la halitosis en la población general, parece que existe una mayor incidencia a medida que aumenta la edad. Debemos recordar que hasta un tercio de la población adulta ha tenido o tiene algún trastorno de halitosis.  

“Hasta un tercio de la población adulta ha tenido o tiene algún trastorno de halitosis”

¿Es una afección que interfiere en la autoestima?

La halitosis es una condición relativamente frecuente, cuya aparición, tiene relevantes consecuencias, no solo por las posibles implicaciones en la salud sino también por las posibles repercusiones a nivel psicológico, que pueden llegar a afectar a la vida diaria, relaciones sociales, afectivas y profesionales de los individuos que la padecen; no debemos olvidar que la halitosis es todavía considerado como un tema tabú en nuestro medio.

Además, existen condicionantes que impiden una autoevaluación objetiva del problema; y es que uno mismo siempre es el peor evaluador de su propio aliento. Hay personas que piensan que padecen halitosis, porque asocian de manera totalmente errónea síntomas que perciben en sus propias bocas con un problema de halitosis que en realidad no existe, como podrían ser la sensación de boca seca o mal sabor de boca; por otra parte, cuando se implican en el problema una serie de condicionantes psicológicos (como baja autoestima, depresión,…) se pueden llegar a malinterpretar los comportamientos de otras personas de su ámbito y achacarlos a una posible presencia de halitosis. 

Por eso, se da una situación paradójica en la halitosis, y es que hay muchas personas que tienen mal aliento que no son conscientes de su problema y hay otras personas que viven obsesionados con una halitosis “imaginaria” que no puede ser objetivada. Por todo esto, es altamente probable que los casos de halitosis verdadera estén realmente infradiagnosticados e infratratados.

“Es altamente probable que los casos de halitosis verdadera estén realmente infradiagnosticados e infratratados”

 ¿Se puede prevenir?¿Cómo?

Es fundamental mantener la cavidad bucal en un buen estado de salud y, en especial, las encías se encuentren sanas. Para ello, es necesario llevar a cabo diariamente unas medidas de higiene oral adecuadas que incluyan no sólo el cepillado dental, sino también la limpieza interdental mediante seda dental o cepillos interdentales y, muy importante, se deben incluir también medidas de higiene lingual con limpiadores linguales. En este caso, el papel de los profesionales debe dirigirse a instruir e incentivar la instauración de estas medidas en sus pacientes.

“Para prevenir la halitosis es fundamental mantener la cavidad bucal en un buen estado de salud y, en especial, las encías se encuentren sanas”

¿Hasta qué punto el cepillado dental es básico para combatir la halitosis?

Es fundamental. Se recomienda realizar cepillado de los dientes después de cada comida o al menos dos veces al día. En el caso de padecer halitosis, esto ayuda a reducir la cantidad de bacterias productoras de mal olor y de sustratos, además de colaborar en la prevención de las dos enfermedades más importantes de la boca: la caries y las enfermedades periodontales. El cepillado adecuado debe prolongarse al menos 2 minutos para poder llegar a todos los dientes, y cepillar desde la encía hacia el diente, además de las caras de masticar.

Insisto, para mantener una boca sana lo fundamental es realizar una higiene bucodental que incluya, como mínimo, el cepillado dental (al menos 2 veces al día) y limpieza interdental con seda dental o cepillos interdentales (al menos una vez al día). Y también es esencial acudir a revisiones periódicas con un odontólogo, que será el que podrá orientarnos sobre qué rutina es más adecuada para nosotros y que debemos hacer o modificar para mejorarla.

“Si se padece halitosis, no es recomendable consumir una dieta alta en proteínas”

¿Hay productos o alimentos que exacerben la halitosis?

Si se padece halitosis, no es recomendable consumir una dieta alta en proteínas, ya que potencialmente estaríamos aumentando el aporte de sustratos proteicos para el metabolismo de las bacterias productoras de CSV malolientes. 

Hay algunos alimentos, como el ajo, la cebolla o las plantas crucíferas, que al ingerirlos producen unos compuestos volátiles malolientes parecidos a los CSV, con lo que más que avivar estarían modificando/empeorando la calidad de nuestro aliento. Esto es algo similar a lo que ocurre con el tabaco, que por sí mismo produce un olor desagradable característico en el aliento de los fumadores.

“Hay algunos alimentos, como el ajo, la cebolla o las plantas crucíferas, que modifican y empeoran la calidad de nuestro aliento”

¿Cómo se puede saber si se tiene o no?

En caso de duda podemos preguntar a algún familiar que conviva con nosotros y, en cualquier caso, lo mejor es consultar en primer lugar con un profesional de la odontología; como hemos dicho, el 90% de los casos de halitosis tienen su origen en la boca.

En el caso de tener este problema, ¿cómo puede solucionarse?

Una vez que el problema de la halitosis es detectado, contamos con recursos terapéuticos suficientes para mantener controlada esta condición. En primer lugar, hay que llegar a un diagnóstico preciso para saber a qué tipo de halitosis nos enfrentamos y cuáles son las causas que la están produciendo.

De manera general, para mantener la halitosis bajo control, habría que detectar si existe alguna patología en la boca, dientes y/o encías y tratarla; además, se debe mantener una adecuada higiene bucodental (cepillado dos veces al día, seda dental al menos una vez al día, uso de limpiador lingual y colutorio específico usado engargarismos), limitar el consumo excesivo de proteínas y evitar que la boca esté seca.

“El olor desagradable que se produce en los pacientes que padecen halitosis es más intenso en los primeros momentos del día”

¿Es cierto que durante la mañana es más patente este problema?

El olor desagradable que se produce en los pacientes que padecen halitosis es más intenso en los primeros momentos del día, tras levantarse, ya que las bacterias han tenido muchas horas para multiplicarse libremente, tanto sobre la superficie de la lengua como en los demás tejidos duros y blandos de la cavidad bucal (mucosas, bolsas periodontales, superficies dentarias…); además, el flujo salivar disminuye durante la noche. Todo ello hace que estos compuestos sulfurados malolientes se puedan volatilizar más fácilmente en la presencia de poca cantidad de saliva y volverse así más perceptibles; y lo mismo ocurre tras varias horas de ayuno, durante situaciones de mucho estrés o tras hablar durante un tiempo prolongado.