ENTREVISTAS

“La COVID-19, al menos indirectamente, está afectando claramente a la salud bucodental”

El impacto de las intervenciones orales en los niveles de SARS-CoV-2 en la boca puede ser muy relevante, siendo especialmente sugerente el posible papel de los enjuagues bucales con acción virucida. Sobre estos aspectos hablamos con el Prof. David Herrera, Patrono de la Fundación SEPA y co-director del Grupo de Investigación ETEP (Etiología y Terapéutica de las Enfermedades Periodontales y Periimplantarias) de la Universidad Complutense de Madrid.

24 May 2022

Hay evidencias claras de que una peor salud bucodental, específicamente en las encías, favorece una mayor inflamación sistémica

A su juicio, ¿qué implicaciones está teniendo la COVID-19 sobre la salud bucal?

Todavía es pronto para establecer conclusiones, pero los datos actuales no sugieren un efecto directo de la COVID-19, o de haber sido infectado por SARS-CoV-2, sobre la salud bucodental. Pero, aunque no se puede afirmar aún que una peor salud bucodental favorezca la transmisión del virus o el desarrollo de la COVID-19, hay evidencias claras de que una peor salud bucodental, específicamente en las encías (con la presencia de periodontitis), favorece una mayor inflamación sistémica, y un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes, entre otras patologías con base inflamatoria. Se puede sugerir que esa mayor inflamación sistémica podría hacer más susceptible a sufrir una COVID-19 más severa a pacientes con periodontitis, pero eso, de momento, es solo una hipótesis.

Sin embargo, lo que está claro es que hay efectos indirectos de la COVID-19, derivados de situaciones como el confinamiento o diferentes restricciones, sí están afectando claramente a la salud bucodental, a través de múltiples mecanismos.

Se ha sugerido que una mayor inflamación sistémica podría hacer más susceptible a sufrir una COVID-19 más severa a pacientes con periodontitis

¿A qué mecanismos se refiere?

Se pueden enumerar algunos ejemplos que resultan muy ilustrativos. Así, por ejemplo, el estrés y la ansiedad afectan al sistema inmune, favorecen el apretamiento y disminuyen los cuidados preventivos, lo que favorece claramente las enfermedades de las encías; además, estos fenómenos de bruxismo están provocando un aumento claro en la incidencia de dientes que se rompen o se fisuran. Por otro lado, algunos tratamientos y cuidados preventivos que se llevan a cabo en la clínica odontológica se están aplazando, debido a las limitaciones de movilidad y/o a la incertidumbre económica. De la misma forma, la posibilidad de efectuar diagnósticos tempranos de patologías, como las que afectan a la salud de las encías, que son fáciles de resolver en sus estadios iniciales, se ven muy dificultados en el momento actual.

Los cuidados de la salud bucal, tanto personales como los que se reciben a nivel profesional, no deben abandonarse en la situación actual…al contrario, deberían potenciarse

Y ante estas eventualidades, ¿qué se puede hacer?

Aparte de otras muchas soluciones, la recomendación principal es que los cuidados de la salud bucal, tanto personales como los que se reciben a nivel profesional, no deben abandonarse en situaciones tan complicadas como las que vivimos, sino al contrario: deben potenciarse para compensar que nuestro sistema inmune va a ser menos efectivo y que, probablemente, vamos a apretar más los dientes.

Por lo tanto, hay que insistir en los cuidados preventivos diarios (cepillado de dientes, uso de seda o cepillos interdentales para limpiar entre los dientes, usar un dentífrico y/o colutorio adecuado…), y acudir a la clínica odontológica de referencia para efectuar las pertinentes revisiones periódicas (al menos una vez al año) y recibir la atención preventiva adecuada. A mi juicio, las mejoras en la salud periodontal y en la higiene bucal, y el uso de enjuagues bucales con actividad virucida, pueden ayudar a controlar la pandemia de COVID-19.

¿Es la boca en sí misma un foco de alto riesgo para el desarrollo de la COVID-19?

Parece que sí. Las tres vías de entrada principales del virus parecen ser la nariz, la boca y los ojos, a través de sus mucosas. En el caso concreto de la boca, los estudios demuestran una expresión relevante de receptores ACE2 en mucosas orales, especialmente en la lengua, que ofrece una gran superficie dentro de la boca. Además, las glándulas salivales tienen una expresión incluso superior a la de la mucosa pulmonar. Por tanto, la boca parece un lugar muy adecuado tanto para recibir al SARS-CoV-2, como para mantenerlo y transmitirlo a otras personas, vía gotículas salivales.

En pacientes con periodontitis se presentan mayores cantidades de biofilm y más bacterias patógenas

¿Existen otros vínculos entre la salud bucal y COVID-19?

Se ha propuesto una hipótesis relevante que sugiere que la periodontitis puede incrementar el riesgo de sufrir un COVID-19 más severo. La plausibilidad biológica detrás de esto incluye la presencia de factores de riesgo comunes (por ejemplo, fumar) y comorbilidades (como, por ejemplo, la diabetes), la inflamación sistémica asociada con la periodontitis y una respuesta inmune desregulada en pacientes con periodontitis.

Además, la evidencia disponible antes de la pandemia, ha establecido asociaciones entre infecciones pulmonares y periodontitis, mala higiene bucal y altos niveles de patógenos periodontales. Una de las explicaciones de eso, especialmente en pacientes institucionalizados o en UCI, ha sido la aspiración de bacterias de la boca, considerando que en pacientes con periodontitis se presentan mayores cantidades de biofilm y más bacterias patógenas. Esto, por supuesto, puede considerarse relevante en el contexto de COVID-19.

Desde el inicio de la pandemia, y ya en las clínicas dentales en Wuham, se recomendó que los pacientes, antes de cualquier procedimiento odontológico, se enjuagaran con colutorios con antisépticos que pudieran reducir la carga viral de SARS-CoV-2 en aerosoles

¿Por qué algunos colutorios podrían ayudar a reducir la gravedad y la transmisión de la COVID-19?

Desde el inicio de la pandemia, y ya en las clínicas dentales en Wuham, se recomendó que los pacientes, antes de cualquier procedimiento odontológico, se enjuagaran con colutorios con antisépticos concretos, que pudieran reducir la carga viral de SARS-CoV-2 en aerosoles, para reducir el riesgo de transmisión. Posteriormente, se ha demostrado que el virus podría estar presente en cantidades relevantes en diferentes mucosas de la boca y en glándulas salivales, sobre todo en los primeros días, debido a la expresión elevada de receptores ACE2 (los más relevantes para el SARS-CoV-2); esto podría favorecer la transmisión por parte de individuos infectados. Finalmente, también se ha observado que las personas con más carga viral en boca presentan mayor severidad de la COVID-19.

Por todo ello, se puede sugerir que el uso de colutorios que puedan reducir la carga viral en la boca, podría reducir el riesgo de transmisión por parte de individuos infectados y también disminuir el riesgo de que desarrollen la COVID-19 con manifestaciones más severas.

El uso de colutorios con actividad virucida podría reducir el riesgo de transmisión por parte de individuos infectados y el riesgo de desarrollar una COVID-19 más severa

De los compuestos habitualmente incluidos en los colutorios de uso habitual, ¿cuáles son los que despiertan mayor interés actualmente respecto a su posible eficacia frente al coronavirus?

Hay muchos compuestos antisépticos, pero las recomendaciones, a nivel de muchas instituciones sanitarias como el Consejo de Dentistas de España, han incluido a povidona yodada, cloruro de cetilpiridinio y agua oxigenada. En nuestro análisis de la evidencia disponible, no hemos encontrado evidencias para apoyar el uso de agua oxigenada, y sí hemos encontrado evidencias para povidona yodada (pero solo en estudios in vitro) y cloruro de cetilpiridinio (con evidencia in vitro e in vivo). Ninguno de los estudios evaluados se centraba en SARS-CoV-2, pero sí en virus parecidos, como SARS-CoV-1, MERS o algunas cepas del virus de la gripe. Los estudios de SARS-CoV-2 encontrados se referían solo a desinfección de superficies, y no a las mucosas de la boca.

¿Cómo deberían utilizarse?

Eso depende de cada formulación, y el fabricante suele explicar la posología. Para enjuagues con cloruro de cetilpiridinio, lo habitual son enjuagues de 30 segundos a 1 minuto, con 15-20 mililitros y 2-3 veces al día; y, normalmente, después del cepillado.

Todos los colutorios y dentífricos que se comercializan son seguros para su uso a largo plazo en adultos

¿Son seguros para todos los grupos de población?

Todos los colutorios y dentífricos que se comercializan son seguros para su uso a largo plazo en adultos (en niños, hay que valorar específicamente edades y productos), aunque algunos pueden causar efectos secundarios leves y reversibles, como tinciones. En todo caso, debe haber una recomendación profesional para su uso, siendo los profesionales de la salud bucodental los que mejor pueden ayudar en ese sentido.

Las medidas de protección en Odontología eran ya muy relevantes antes de la pandemia

¿Y deberían utilizarse también en la consulta del dentista antes de realizar procedimientos odontológicos?

Ahora mismo, las recomendaciones internacionales indican el uso preoperatorio, antes de cualquier procedimiento odontológico, de enjuagues con antisépticos; su importancia es aún mayor si el procedimiento va a generar aerosoles. En todo caso, las medidas de protección en Odontología eran ya muy relevantes antes de la pandemia, pues en las clínicas dentales en España, ya estaba bien instaurado y generalizado el uso de medidas de protección, incluyendo enjuagues preoperatorios, empleo de mascarillas y protección ocular,…

Las clínicas dentales han tenido un comportamiento ejemplar en relación con la pandemia

No cabe duda del esfuerzo que se ha hecho en la consulta dental en este ámbito en los últimos años…

Las clínicas dentales han tenido un comportamiento ejemplar en relación con la pandemia, primero reduciendo la actividad a lo imprescindible durante el confinamiento (exclusivamente atenciones de urgencia) y, luego, reiniciando la actividad cuando las medidas de seguridad lo hicieron posible, siguiendo los estrictos protocolos, definidos por el Consejo de Dentistas de España, y realizando la formación adecuada, para todo el personal. Los estudios demuestran que, con estos protocolos, la clínica odontológica es un lugar muy seguro, sobre todo porque las medidas habituales de control de infección cruzada en la clínica dental ya eran muy seguras antes de esta pandemia.

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