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Algunas falsas (y extendidas) creencias sobre tabaco y salud bucal

Casi siempre por desconocimiento, pero también en ocasiones por intereses creados, se han ido colando en el imaginario colectivo una serie de creencias sobre salud bucal y tabaco que no son ciertas o que, al menos, no tienen base científica probada.

05 MAY 2021

Es muy habitual, por ejemplo, asumir que el tabaco, como mucho, solo tiene un efecto estético sobre los dientes, por su capacidad para amarillear el esmalte dental. Pero debes recordar que todo esto (y más) ocurre en tu boca si fumas: mal aliento, fracaso de implantes, agravamiento de la periodontitis y de otras enfermedades de las encías, pérdida de dientes…Además, junto con el alcohol, es el principal causante de cáncer oral.

El tabaco no solo tiene un efecto estético sobre los dientes

También se ha generalizado la idea de que, en realidad, el tabaco protege frente a la periodontitis. Y es que, en realidad, es cierto que en las personas fumadoras es menos habitual el fenómeno de sangrado de encías, que es uno de los principales signos de alama de la gingivitis y peridontitis. Sin embargo, esto es debido al efecto de enmascaramiento (no de tratamiento) que produce, por lo que termina siendo finalmente más peligroso, ya que suele retrasar la consulta de la persona fumadora a su dentista de referencia.

El tabaco no protege frente a la enfermedad periodontal, al revés

Igualmente, se considera en muchos casos que el tabaco no afecta a los implantes dentales. Y es que aún subsiste una cierta idea generalizada de que los implantes, al ser un artificiales, no van a sufrir las mismas amenazas que los dientes naturales y que, por lo tanto, están exentos de unos cuidados mínimos. Error: el cuidado de los implantes dentales y su higiene debe ser idéntico o incluso superior al que se recomienda para los dientes naturales.

Fumar pone en riesgo el éxito de la terapia de implantes y reduce su vida media

Y, por cierto, las nuevas formas de fumar (con el cigarrillo electrónico al frente) no son inocuas ni están exentas de riesgo para la salud bucal.

Aprovechamos la ocasión para recordarte otros importantes bulos o falsas creencias muy extendidas relacionadas con la salud de la boca.

– Es normal que las encías sangren.
Una encía sana no debe sangrar, si sangra es que hay algún problema en ella. Acude a tu dentista para una revisión ante esta señal en tu boca.

– Las enfermedades periodontales no se contagian.
Estudios científicos demuestran que hay perfiles bacterianos comunes entre personas que viven juntan, al menos diez años. En niños también. Esto confirma transmisión vertical (padres a hijos) y horizontal (pareja).

– La ortodoncia es sólo para niños.
La ortodoncia se puede realizar a cualquier edad; tan solo hay que tener bien controlada la higiene bucal, acompañada de salud en dientes y encías.

– Las encías se retraen porque nos hacemos mayores.
Las encías se retraen porque nos cepillamos de manera brusca y lesiva para los tejidos, no tiene que ver con la edad que tenemos.

– La saliva contribuye a la formación de sarro.
La saliva es un 99% agua y el resto de componentes son moléculas orgánicas e inorgánicas. La falta de higiene bucal continuada en una determinada zona hace que proliferen las bacterias orales o biofilm, adhiriéndose poco a poco a las piezas dentales de esas zonas no limpiadas o de difícil acceso, aumentando su espesor y mineralizándose, formando así el sarro.

– Las enfermedades de la boca no afectan a otras partes del cuerpo.

Las bacterias que provocan las infecciones en nuestras encías viajan por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo, llegando a empeorar enfermedades cardiacas, respiratorias, incluso afectando al desarrollo del bebé en la mujer embarazada, por ejemplo.

– Me cepillo tres veces al día, por tanto, mis encías están sanas.
La salud de tu boca no depende exclusivamente de cuántas veces te cepilles los dientes. También depende de la eficacia en la limpieza, de acceder bien a los sitios más difíciles y del empeño y dedicación que pongamos en ello.

– El cepillo eléctrico estropea las encías y mis dientes.
Ningún cepillo provoca abrasión en el diente o retracción en la encía. Más bien lo hace la técnica empleada: cepillados bruscos, pastas de dientes abrasivas o cepillos de dientes con filamentos duros.

– Soy mayor: no merece la pena colocarme implantes dentales.
Nunca es tarde para realizarse un tratamiento de implantes si así lo indica el dentista. De lo que se trata es de tener una función masticatoria óptima, se tenga la edad que se tenga. La única limitación existente para la colocación de implantes es el estado de salud general del paciente.