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Prevenir la COVID-19 con una adecuada higiene bucodental y el cuidado de la salud oral

La salud bucodental es una parte esencial para conseguir un buen estado de salud general y, por ello, resulta crucial poner el foco en la prevención de enfermedades como la periodontitis o en tratarlas adecuadamente, más aún en el contexto actual de pandemia de coronavirus.

10 Nov 2021

Tener una buena salud bucal puede ayudar a evitar el desarrollo y la aparición de complicaciones de patologías infecciosas, como la COVID-19

Los expertos defienden la importancia de la higiene oral y la necesidad de realizar revisiones periódicas de la salud bucodental como elemento clave para para tener las encías sanas y prevenir problemas futuros.

Y es, además de otros beneficios conocidos, ahora se sabe que tener una buena salud bucal puede ayudar a evitar el desarrollo y la aparición de complicaciones de patologías infecciosas, como la COVID-19. De ahí la recomendación de alcanzar y mantener una buena higiene bucal como medida preventiva, siendo necesario incluirla en el paquete de medidas básicas de prevención aconsejadas actualmente, junto a la higiene de manos o el distanciamiento social. 

Cavidad oral y SARS-CoV-2

La boca es una de las principales vías de entrada y salida de distintos microorganismos de nuestro cuerpo, que pueden multiplicarse y producir infecciones en la propia cavidad oral o, incluso, en otras partes del organismo (a nivel sistémico). Esto no sólo aclararía en gran parte la vinculación existente entre algunas patologías periodontales (como la periodontitis) con otras enfermedades frecuentes y graves (como la diabetes o el infarto de miocardio), sino que también explicaría su posible relación con la transmisión de la infección causante de la COVID-19 y el aumento de sus complicaciones asociadas.

La boca no es un sistema aislado dentro del conjunto del cuerpo humano. La mejor muestra de ello es que hay una relación estrecha entre las patologías periodontales y diversas enfermedades como las cardiovasculares, las infecciones respiratorias (como la neumonía o exacerbaciones infecciosas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la diabetes o, incluso, los efectos adversos durante el embarazo.

Actualmente, se conoce que la infectividad del SARS-CoV-2 depende de su capacidad para penetrar en las células, utilizando la enzima conversora de angiotensina-2 (ECA-2) como el receptor principal y la vía de penetración de este virus en la célula. Puesto que las células epiteliales en diferentes mucosas de la cavidad oral muestran una alta expresión de ECA-2, se considera que hay una elevada potencialidad de que esta vía de colonización e infección viral sea determinante para la aparición de COVID-19.

Hay una relación estrecha entre las patologías periodontales y diversas enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes o las infecciones respiratorias

Diferentes estudios han observado una expresión relevante de receptores ECA-2 en mucosas orales, especialmente en la lengua; además, las glándulas salivales tienen una expresión de estos receptores incluso superior a la de la mucosa pulmonar. Por tanto, la boca parece un lugar muy adecuado tanto para recibir al SARS-CoV-2, como para mantenerlo y transmitirlo a otras personas. Además, existen evidencias indirectas que sugieren como una mala salud bucal podría sobreexpresar en la mucosa bucal los receptores ECA-2 por los que el virus entra en nuestras células.

Aunque los estudios disponibles en la actualidad son observacionales y no permiten extraer conclusiones definitivas del origen de esta relación causa-efecto entre mala salud bucal y COVID-19, se están diseñando y poniendo en marcha diferentes estudios controlados prospectivos para tratar de validar las principales hipótesis. Según Mariano Sanz, catedrático de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid y patrón de la Fundación SEPA, “estas hipótesis se basan en muchos años de investigación sobre las consecuencias de la periodontitis no tratada en el desarrollo de un proceso generalizado de inflamación sistémica, y las implicaciones de esta situación en la aparición o agravamiento de otras patologías, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares ateroscleróticas. Esta evidencia indica que, igual que sucede con otras enfermedades, una periodontitis no tratada podría tener impacto en el agravamiento de la enfermedad COVID-19”. De hecho, se ha observado que los pacientes con inflamación severa de las encías tienen una inflamación constante de bajo grado extendida por todo el cuerpo que podría aumentar el riesgo de sufrir otras enfermedades e incluso de fallecer por COVID-19.

Un reciente estudio, coordinado por el Prof. Sanz, demuestra que los pacientes con COVID-19 y que tienen periodontitis sufren más complicaciones, e incluso tienen una tasa de fallecimiento más elevada. En concreto, se ha observado que los pacientes con periodontitis tienen casi 9 veces más posibilidades de morir, 4 veces más posibilidades de necesitar ventilación asistida y, aproximadamente, 3,5 veces más posibilidades de ingresar en una UCI si tienen COVID-19.

Para el Dr. José Nart, periodoncista y vicepresidente de SEPA, “esto tiene sentido, ya que las complicaciones derivadas de la infección por COVID-19 son inflamatorias, es decir, se produce una respuesta inflamatoria en nuestro organismo que combate al virus. Muy similar, casualmente, a lo que ocurre en los pacientes con periodontitis, donde las bacterias invaden la encía y nuestro cuerpo responde inflamándose, perdiendo el hueso que soporta los dientes. Esa inflamación a través de la liberación de mediadores se extiende por nuestro cuerpo, afectando otros órganos. Como en pacientes con COVID-19 la inflamación de ambos procesos se suma, el riesgo de fallecer se dispara”.

Higiene bucodental, fundamental

Partiendo de estas evidencias, desde la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) se apunta que las mejoras en la salud periodontal y en la higiene bucal pueden ayudar a controlar la pandemia de COVID-19.

Y es que el impacto de las intervenciones orales en los niveles de SARS-CoV-2 en la boca puede ser muy relevante, siendo especialmente interesante el posible papel que pueden desempeñar los enjuagues bucales con acción virucida. Desde el inicio de la pandemia, y ya en las clínicas dentales en Wuham, se recomendó que los pacientes, antes de cualquier procedimiento odontológico, se enjuagaran con colutorios con antisépticos capaces de reducir la carga de SARS-CoV-2 en aerosoles, para disminuir el riesgo de transmisión del virus.

La disminución de la carga viral en la cavidad bucal con el uso de determinados colutorios podría ayudar a reducir el riesgo de transmisión y la severidad de la COVID-19

Colutorios: crecen las evidencias

En este sentido, se considera que la disminución de la carga viral en la cavidad bucal con el uso de determinados colutorios podría ayudar a reducir el riesgo de transmisión y la severidad de la COVID-19. Hay estudios que han analizado la eficacia de ciertos colutorios muy utilizados en Odontología para reducir la carga viral, y así prevenir la infección por el virus SARS-CoV-2; de todos ellos, los compuestos formulados con antisépticos, como el cloruro de cetilpiridinio (CPC), han demostrado resultados más claros en los estudios in vitro, y actualmente están evaluándose a nivel clínico en humanos.

Investigadores del grupo PISTA de IrsiCaixa, centro impulsado conjuntamente por la Fundación «la Caixa» y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, en colaboración con DENTAID Research Center, han confirmado que el CPC, componente químico presente en algunos colutorios, reduce más de 1.000 veces la capacidad de infección de la variante alfa del SARS-CoV-2 –descrita por primera vez en Reino Unido– en estudios llevados a cabo en células en el laboratorio.  

Los resultados del estudio, publicado en la revista científica “Journal of Dental Research”, demuestran que la acción antiviral del CPC se produce gracias a su capacidad para romper la membrana del virus y, por tanto, evitar que este entre a las células. Gracias a su mecanismo de acción, el CPC sería efectivo ante cualquier variante del SARS-CoV-2. Además, durante el experimento, se ha incluido saliva humana esterilizada, confirmando que los colutorios con CPC no pierden eficacia en un ambiente similar al de la cavidad bucal.

El CPC, componente químico presente en algunos colutorios, reduce más de 1.000 veces la capacidad de infección de la variante alfa del SARS-CoV-2

“Poder demostrar que la eficacia del CPC se mantiene frente las diferentes variantes del SARS-CoV-2 es crucial. Actualmente, variantes como la delta preocupan debido a su elevada transmisibilidad y, por lo tanto, capacidad de originar nuevas olas y colapsar el sistema sanitario más rápidamente que la variante del virus original”, comenta la coordinadora del estudio e investigadora principal del grupo PISTA en IrsiCaixa, Nuria Izquierdo-Useros“Es por ello que encontrar una herramienta como los colutorios, que pueda distribuirse fácilmente a todos los países, sería muy útil para reducir la velocidad de transmisión de las variantes”, añade Jordana Muñoz-Basagoiti, primera autora del trabajo junto con Daniel Perez-Zsolt

Otro estudio ha evidenciado que la actividad antiviral del CPC no va dirigida a la proteína de la espícula del virus (una proteína necesaria para que el SARS-CoV-2 entre en las células humanas), sino que se centra en desestabilizar la membrana del virus, favoreciendo su ruptura. “Mediante diferentes técnicas de laboratorio, el equipo de Izquierdo-Useros ha podido observar que el mecanismo de acción del CPC consiste en romper la membrana del virus, sin atacar a ninguna proteína en concreto”, afirma el director de IrsiCaixa, Bonaventura Clotet. “Que el CPC no vaya dirigido a proteínas específicas de la membrana del SARS-CoV-2 es positivo ya que así conseguimos que sea efectivo frente a cualquier variante del virus”, añade Clotet. 

Actualmente se están evaluando los resultados de un estudio para tratar de demostrar si estos hallazgos de la eficacia del CPC frente a la infección que causa la COVID son extrapolables a los humanos, tratando de averiguar si el uso del colutorio y los gargarismos de 1 a 2 minutos son suficientes para disminuir de manera eficaz la infectividad del SARS-CoV-2 en saliva, especialmente durante las dos primeras semanas después de la infección, que es cuando la carga viral es más elevada y, por tanto, las personas son más contagiosas.