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¿Tomas Ozempic®? Vigila tu salud bucodental
21 Ene 2026
En estos últimos años los fármacos agonistas de la hormona GLP1, como la semaglutida (que tiene al Ozempic® como principal referente social), han supuesto una revolución en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, ayudando a controlar la glucosa y a perder peso de forma significativa. Sin embargo, su uso también puede tener repercusiones para la salud oral, por lo que es importante conocer tanto sus beneficios como sus posibles riesgos.
Estos medicamentos actúan imitando a la hormona GLP1, que normalmente se libera en el intestino tras la ingesta de alimentos y reduce la secreción de glucagón mientras que estimula la insulina, lo que retrasa el vaciamiento gástrico y disminuye el apetito. Todo esto contribuye a la pérdida de peso y al control de la glucosa en sangre. La pérdida de peso con estos fármacos oscila entre un 2 y un 25% del peso corporal, dependiendo del tipo de medicamento, la dosis, las características del paciente y/o la duración del tratamiento. Esta reducción de peso, especialmente de grasa abdominal, mejora los parámetros inflamatorios y metabólicos, como la hemoglobina glicosilada, lo que puede contribuir positivamente a mejorar la salud general y también la periodontal.
Repercusiones negativas
Con la disminución tan rápida de peso, se pierde también masa magra, lo que afecta al músculo, nivel de agua y, en menor medida, puede interferir en el buen funcionamiento de otros tejidos. Por ello, se recomienda a los pacientes que reciben estos fármacos que adopten un cambio de estilo de vida, realicen una dieta equilibrada e incorporen a su rutina la realización de ejercicios de fuerza para preservar la masa muscular y evitar déficits nutricionales.
Si la dieta no es adecuada, estos pacientes pueden sufrir estados carenciales de vitaminas (Vitamina C, Vitamina D) que también pueden afectar negativamente a las encías o a la cicatrización tras procedimientos dentales.
Otros efectos adversos frecuentes de estos fármacos son los digestivos: náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. El vómito recurrente expone el ácido gástrico a la cavidad oral, lo que puede conducir a la aparición de erosiones dentales, especialmente en las superficies internas de incisivos y en las superficies oclusales de molares.
Es fundamental, por tanto, tomar medidas preventivas, como evitar el cepillado después de la exposición al ácido gástrico, enjuague con agua y realizar revisiones dentales periódicas.
La clave está en un seguimiento conjunto: médico y odontológico. Y adoptar medidas básicas como, por ejemplo: – Ante una pérdida de peso rápida, conviene valorar el estado nutricional antes de realizar procedimientos quirúrgicos en la boca; – el mantenimiento de una dieta rica en nutrientes y de una buena higiene oral, ayudará a prevenir complicaciones.
Aunque los fármacos agonistas GLP1 se asocian con importantes beneficios para la salud, requieren vigilancia para evitar efectos adversos en la cavidad oral.
